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MODELO DE INSERCIÓN SOCIAL MEDIAPILA
Se trata de un modelo exitoso y replicable para  insertar laboralmente a madres que por falta de educación y capacitación se encuentran –ellas y sus numerosos hijos- sumidos en la indigencia. Nunca tendrán una vida digna a menos que alguien revierta su situación.

Para revertir la situación hace falta que estas madres puedan trabajar. Trabajar significa generar valor agregado; pero para generar valor agregado hacen falta dos cosas:

  1. Saber como hacerlo: el know-how.
  2. Medios (herramientas / máquinas / infraestructura)

 

Este modelo innovador consiste justamente en brindarles los medios necesarios y el know-how específico para que puedan generar valor agregado, mejorando así sus vidas y las de sus hijos.

El modelo puede aplicarse a cualquier industria, pero hoy está siendo implementado en la industria textil,
más específicamente en el corte, estampado y confección de remeras. El modelo consiste de 4 fases:

Fase I: se identifica un grupo de 4 madres atrapadas en una situación de indigencia y se las capacita en el oficio de costura. La capacitación dura 1 mes. Si al cabo del periodo de capacitación demuestran iniciativa para aprender, ganas de trabajar y progresar se procede a la siguiente fase.

Fase II: se instalan 4 máquinas de coser industriales en el barrio donde residen, montando así un taller de confección donde puedan generar valor agregado. Las beneficiarias no compran las máquinas, pero se comprometen a comprar con el fruto de su trabajo otras máquinas a los 3 años y apadrinar otro taller en un barrio carenciado. De esta manera se pone en marcha una verdadera cadena de favores.

Fase III: Una vez instalado el taller se comienza a trabajar confeccionando remeras que luego se venden
en colegios y universidades gracias a los chicos que se ponen mediapila. En un año y medio se busca
que cada integrante del taller esté ganando $975 mensuales gracias al fruto de su trabajo.

Fase IV: Independencia Total. Una vez transcurridos 3 años, se alcanza la independencia total; el taller trabajando exclusivamente con clientes propios, gestionados durante los tres años de funcionamiento
como taller, tanto por cuenta propia como gracias a la asistencia de Mediapila. A partir de la independencia, las costureras se convierten en agentes transmisores de cambio, y cumplen con el compromiso adquirido
el día que se inauguró el taller, comprando -con el dinero ahorrado a lo largo de esos 3 años-,  4 nuevas máquinas para instalarlas en el nuevo taller que habrán de apadrinar.

Capacitar un grupo de 4 madres y montar un taller de confección cuesta $35.000 aproximadamente. Y en
sólo tres años se convierten en $163.200 de ingresos para las madres del taller. A los seis años se
convierten en $489.600, y así sucesivamente hasta alcanzar cifras altísimas. Sólo con $35.000 iniciales se desata un proceso multiplicador que saca gente de la indigencia estimulando el espíritu emprendedor y fomentando la cultura del trabajo.
Puede parecer curioso que denominemos “innovador” a un modelo de micro emprendimiento, puesto que
no es un descubrimiento ni una novedad. ¿Quien no escuchó de algún taller parroquial donde
confeccionan muñecos de trapo para venderlos a la salida de las iglesias, ó grupos de madres que hacen tortas ó pan casero, o incluso remeras y sweaters? La mayoría de estos emprendimientos lamentablemente no prosperan. Y esto se debe a que no pueden penetrar canales de  comercialización serios; no tienen
como vender sus productos. Anteriormente se dijo que para generar valor agregado hace falta know-how y medios.
Pero no hay que confundir “generar valor agregado” con “lograr que un emprendimiento funcione”.
Para lograr que el emprendimiento no caiga, no basta con “generar valor agregado”, no basta con fabricar muñecos ó sombreros ó zapatos. Hay que lograr venderlos!

La mayoría de los micro emprendimientos no logran vender sus productos y caen. La falta de eficiencia productiva genera una falta de competitividad en los precios, excluyéndolos así del mercado. En este caso,
lo innovador del modelo radica en crear una marca –en este caso Mediapila- que pueda por un lado comercializar los productos y absorber la ineficiencia productiva hasta que el taller se torne eficiente, y a la vez utilizar su exposición mediática para vincular los talleres con nuevos clientes para que logren independizarse y continuar con el efecto multiplicador de inserción laboral para los más pobres.

 
 
 
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